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Orientación para superar un examen

Existen métodos efectivos para que los estudiantes obtengan una buena puntuación en las pruebas de conocimientos.

Un estudiante, durante su educación, nunca podrá evadir un examen de conocimientos. Será inevitable que pase por esa experiencia, para muchos aterradora; lo que sí puede evitar es sentirse siempre angustiado, hay varios métodos que los estudiantes pueden emplear para evitar sentir nervios o ansiedad en el momento de presentarse a un examen.

Es natural sentir esta serie de sensaciones, sobre todo cuando es un examen importante, primordial para aprobar una materia”.

Aunque las pruebas comienzan a tomarse a temprana edad, los estudiantes no terminan de acostumbrarse a ese proceso que continuará durante todo su desarrollo académico, es importante que los padres y profesores ayuden a los estudiantes a vencer las barreras asociadas con el cumplimiento de presentarse a un examen.

“Cuando un estudiante hace bien un examen, refuerza sus ganas de estudiar y adquiere confianza durante las clases, además el aprendizaje es menos estresante y más divertido”.

Cómo estudiar para el examen:

  • Repasar poco a poco el material para obtener un mejor aprendizaje y memorización. No  estudiarlo todo a la vez.
  • Repasar cada capítulo. Sacar notas de lo más sobresaliente.
  • Hacerse preguntas del tema y tratar de dar contestación con las propias palabras.
  • Repasar las notas que se toman durante la clase.
  • No perder tiempo estudiando lo que ya se sabe.
  • En exámenes como matemáticas, memorizar las fórmulas y procedimientos varios días antes de la fecha del examen.
  • Utilizar tarjetas para memorizar fórmulas y procedimientos de una operación.
  • El mismo —o con un compañero— háganse un examen previo mezclando toda la información que sabe nos pondrán en el examen.
  • Tomar ese examen de práctica al menos dos días antes del examen real.
  • No hacerlo la noche antes del examen pues se puede “bloquear”.
  • Una hora antes del examen revisar las tarjetas y no hablar del tema con los compañeros de clase porque le pueden confundir o ponerle nervioso.

Se recomienda que el día del examen los estudiantes consideren lo siguiente:

  • Relajarse. Pensar que es sólo un examen.
  • Hacer una revisión rápida del examen para ver qué tipo de preguntas les ponen.
  • Tratar de determinar su tiempo para hacer la prueba y de vez en cuando observar el reloj para que no le falte tiempo.
  • Asegurarse de leer todas las indicaciones del examen de manera clara y cuidadosa.
  • Si el examen es de selección múltiple, aunque no esté seguro de la respuesta es mejor adivinar que dejar la respuesta en blanco.
  • Responder las preguntas más fáciles, eso ahorrará tiempo para responder las más complicadas.
  • Si termina temprano su examen, eso le dará tiempo para revisar sus respuestas y estar seguro que están correctas.
  • Marcar sus respuestas correctamente. Si usted cambió la respuesta, borre la anterior completamente o indique cuál es la correcta, de lo contrario el profesor pensará que hay dos respuestas.

Examen con preguntas abiertas

  • Hacer una revisión rápida del examen. ¿Cuántas preguntas son? ¿Cuántos puntos vale cada pregunta?
  • Escribir con claridad las respuestas. Puede perder puntos si su profesor no puede leer lo escrito.
  • Contestar las preguntas fáciles, luego regresar a las difíciles.
  • Marcar las preguntas que no respondió o las que no concluyó para que no las deje sin contestar.
  • No perder la noción del tiempo.
  • En exámenes de matemáticas apuntar lo que sabe sobre el problema y hacer los dibujos necesarios que pueden ayudar a resolverlo. Asegurarse de que las respuestas tengan sentido, por ejemplo, si la pregunta es determinar cuántas millas, no dar la respuesta en pies o metros.

Si se mantienen estas pautas y uno se entrena y las practica, la resolución y los resultados se observarán con el tiempo, ya que dedicarse a una actividad intelectual es para toda la vida, debido a que en todas las áreas del saber hay que estar continuamente renovándose y aprendiendo.

EL MIEDO NO ES BUENO

El miedo es la reacción a un peligro percibido. La ansiedad es todo el proceso desatado por el miedo.

Aunque la ansiedad actúa “automáticamente”, el miedo es una conducta aprendida. Hoy nuestras situaciones de peligro son perder estabilidad  económica o estatus social.

Nuestros miedos aparecen cuando ese proyecto se retrasa, cuando se acerca el plazo de entrega y aún queda demasiadas cosas por hacer, no llego a tiempo y debo ir más rápido, el día no tiene horas suficientes para lo que quiero hacer y cosas  semejantes. Este temor constante que nos hace trabajar con un estado de ansiedad continuo que produce un deterioro en nuestro ritmo de vida, desembocando en depresiones.

Esto es debido principalmente a que la reacción de nuestro cuerpo es perfecta, pero no hemos educado a nuestra mente. Solo la huida y el ataque son las finalidades para las que nuestro organismo se prepara por medio de la ansiedad, es el instinto de supervivencia.  No se concibe el pensamiento, solo el reflejo, fuerza y velocidad.  Ante un incendio, la respuesta “natural” es la huida, no apagar el gas, que quizás sea lo más correcto, pero contraviene el instinto natural de conservación.

El miedo, al ser una conducta aprendida, se puede desarrollar para situaciones bien diferentes. Dependiendo de la situación y la magnitud de la ansiedad se podría considerar problema o no.  Una persona con miedo a las ratas en un barrio medio-alto de cualquier ciudad, no debería tomar su miedo como problema, no vera demasiadas ratas en su vida ni necesitará enfrentarse a ellas. En cambio, hay otros temores que, a veces llegan a niveles patológicos, impiden el desarrollo normal de la vida de la persona.

Hablamos entonces de fobias. Situaciones de no-peligro en las que el individuo siente un miedo atroz, desproporcionado y fuera de lugar.  Este es el caso de vértigos, claustrofobias y  la agarofobía. La persona sufre autentico pánico y pavor.  Ya no hay ansiedad en él, sino que vive una autentico episodio de «crisis de ansiedad».  Empieza a faltarle el aire, siente cómo el corazón le intenta salir del pecho, su cabeza parece girar, el sudor frío le resbala por la cara, las nauseas son terribles, el agobio impresionante…  La situación es tan desagradable, que la persona empieza a tener miedo de sentir miedo y comienza a evitar situaciones semejantes. Entonces se desencadenan también sentimientos de impotencia, incapacidad, vergüenza, el camino hacia la depresión es mucho más rápido por esta senda. No es una coincidencia que la depresión venga acompañada de miedos, casi podríamos hablar de que es el único modo de llegar.  La depresión es principalmente una baja autoestima, esta baja autoestima se consigue por medio de complejos, nada acompleja mas que el miedo.

Para los que sienten este miedo a situaciones en las que reconocen que no lo debería padecer, existen terapias cognitivas que consisten en un reaprendizaje, es decir, se desaprende la conducta de miedo en cuestión.

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