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PERFECCIONISMO COMO OBSESIÓN

Las  personas  perfeccionistas  no  son  capaces  de  disfrutar  totalmente  de  sus  relaciones  con  los  demás  y  con  el  mundo  en  general, y  tampoco  se  sienten  cómodos  consigo  mismos.

Son  personas  tan  dedicadas  a  alcanzar  objetivos  personales  y  profesionales  que  no  pueden  abandonarse  a  unas  pocas  horas  de  placer  improvisado  sin  sentirse  culpables  o  indisciplinados, además están  tan  preocupados  por  la  elección  correcta, que  tienen  dificultades  para  tomar  decisiones  relativamente  simples, generalmente  vinculadas  a  algo  agradable, como  por  ejemplo  a  dónde  ir  de  vacaciones. Son personas  que  su  placer  se  arruina  si  no  está  todo  perfecto.

El  perfeccionista, cuya  necesidad  de  perfeccionar  y  pulir  cualquier  trabajo  hace  que  dedique  más  tiempo  del  necesario  a  cumplir  tareas  inclusive  insignificantes.

Normalmente es una  persona  tan  resuelta  a  encontrar al  príncipe  azul  o  a  la  mujer  de  sus  sueños  que  es  incapaz  de  establecer  una  relación  duradera; también está  tan  acostumbrada    a  trabajar  largas  jornadas  que  no  puede  parar, aun  cuando  se  enfrente  con la  evidencia  de  que  el  exceso  de  trabajo  está  destruyendo  su  salud  y  sus  relaciones  familiares.

Existen una serie de características que  definen  al  perfeccionista:

 

–          Miedo  a  cometer  errores.

–          Miedo  a  tomar  una  decisión  o  a  hacer  una  elección  equivocada.

–          Gran  devoción  por  el  trabajo.

–          Necesidad  de  orden  o  de  una  rutina  firmemente  establecida.

–          Moderación, sobriedad.

–          Necesidad  de  conocer  y  respetar  las  normas.

–          Comportamiento  prudente  a  nivel   emocional.

–          Tendencia  a  la  obstinación  y  a  discrepar  de  los  demás.

–          Exagerada  resistencia  a  ser  presionado  o  controlado  por  otro.

–          Inclinación  a  preocuparse, cavilar  o  dudar.

–          Necesidad  de  estar  por  encima  de  toda  crítica: moral, profesional  o  personal.

–          Cautela.

–          Una  presión  interna  constante  para  utilizar  cada  minuto  productivamente.

–          Intento  de  alcanzar  lo  imposible: la  garantía  de  la  seguridad  , el  recorrido  seguro  a  través  de  los  riesgos  e  incertidumbres  de  la  vida.

–          Intenso  sentimiento  del  deber, de  la  responsabilidad  y  la  justicia. La  mayoría  no  disfruta  de  las  alegrías  del  momento. Para  ellos  el  presente  casi  no  existe.

–          Las  preocupaciones  los  acosan  mientras  van esforzadamente  por  la  vida  haciendo  las  cosas  “bien”  y  esperando  que  la  precaución, la  diligencia  y  el  sacrificio  den  sus  frutos…algún  día.

 

Con estas características, la obsesión por la perfección les conduce a generar altos niveles de ansiedad lo que hace que aumente su inestabilidad emocional y la insatisfacción ya que no hay perfección total, todo puede ser mejorado, en este aspecto de mejora es en donde el ser humano establece la superación ya que lo natural es equivocarse, recapacitar sobre el error y con constancia y tiempo, esperar no volver a cometer el mismo error, y así evolucionar y no involucionar.

DEFENDERNOS CONTRA EL ESTRÉS

Los seres humanos no nacemos teniendo miedo, ni ninguna otra emoción, nacemos con la capacidad de sentir y esto depende de la interpretación que hagamos de los sucesos que nos ocurren cotidianamente. De hecho hay miedos que se aprenden cuando el individuo se enfrenta a una situación diferente que en principio es buena, por ejemplo el fuego ya que sirve para calentarnos, cocinar, etc. y a la vez si nos quemamos aprendemos que nos produce dolor y entonces es cuando le cogemos miedo.

 

Resumiendo en pocas palabras, diríamos que en terapia cognitiva partimos del principio de que muchos de los desequilibrios emocionales, son originados inicialmente por la manera particular y deficiente de interpretar las circunstancias con hechos que acontecen en la vida de cada uno. De ahí las grandes diferencias en la manifestación de estos estados emocionales a la hora de responder a ciertas situaciones, que se dan entre unos seres humanos y otros. Por ejemplo, una persona ante una situación concreta puede sufrir muchísimo y otra prácticamente nada incluso podría desarrollar una emoción positiva. Esta manera personal de representación interna, pensamiento o lenguaje interno (todos nos hablamos a nosotros mismos ante ciertas situaciones haciéndonos preguntas) sería la clave para comprender la diferencia entre una persona y otra, y respondería a unos patrones o esquemas cognitivos aprendidos y adquiridos a lo largo de la educación y experiencia de la propia persona.

 

Es razonable por lo tanto, que bastaría recoger por escrito el pensamiento que surge durante un estado emocional negativo, como puede ser la tristeza o la vergüenza, para poder observar y analizar el tipo de error de pensamiento o forma específica de valorar o pensar acerca de una determinada situación que tiene la persona, y así ayudarle a cambiar el esquema cognitivo y racionalizar de manera más adecuada y no reforzadora de la emoción negativa. El llevar estos registros y controles sobre lo que uno piensa ante ciertas situaciones, además de analizarlos posteriormente con el terapeuta conducirá al paciente a ir aprendiendo y conociendo como piensa y como crea sus emociones, (alegrías y sufrimientos), lo que poco a poco irá provocando el que llegue el momento en que se adelante a su propio proceso mental negativo, dándose cuenta de cómo iba a valorar una situación concreta y generar recursos que pueda aplicar para poder modificar el proceso, que por otro lado iba acabar produciendo la emoción negativa.

 

La aparición de la emoción negativa, responder a la activación fisiológica (del cuerpo) y la aparición de esos pensamientos negativos y originando el síndrome del estrés que le se definiría como una combinación de tres elementos: el ambiente, los pensamientos negativos y las respuestas físicas. Estas interactuarán de tal manera que hacen que una persona se sienta ansiosa, colérica o deprimida. Casi todas las personas que padecen dolor emocional tratan de averiguar su causa. Entonces utilizan un lenguaje, “esto supuso un impacto para mí”, “tengo la estupidez del lunes por la mañana”, “me saca de mis casillas”, que hace que aumente nuestra ansiedad y angustia.

 

Pues bien, este tipo de tratamiento muy eficaz y que se aplica con éxito desde hace muchos años se llama terapia cognitiva, y se utiliza para la modificación del estilo de pensamiento y por tanto a la no aparición de emociones negativas, permitiendo así una mejor adaptación a la situación concreta y a la vida general.

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