Archivos febrero 2013

EL COMPORTAMIENTO HUMANO

Cuando hablamos de comportamiento debemos tener en cuenta que la conducta es todo aquello que realizamos, pensamos, queremos o deseamos. Todo lo que hace, dice, siente y piensa el ser humano es comportamiento. La diferencia estriba en que en algunos casos se trata de comportamiento directamente observable y en otros no.

Comportamiento observable: me acerco y te beso, lloro, hablo por teléfono, río, cruzo la calle,….

Comportamiento no observable: me siento triste, creo que eres fantástico, pienso que te comportas injustamente conmigo,….

En el comportamiento observable intervienen complicados procesos motores, las emociones y el lenguaje verbal. En el comportamiento encubierto (no observable), las emociones, el pensamiento y el lenguaje interno.

Todo ello bajo el control fundamental del sistema nervioso, central y periférico. Mientras actúo, mis pensamientos y mis emociones están dirigiendo mi conducta. De ahí la necesidad de modificar éstos sí quiero cambiar mi conducta observable, que a su vez dependen de la no observable.

Nuestro comportamiento no tiene lugar en el vacío. Acaece en un medio físico, geográfico, en un entorno ambiental. En dicho medio frecuentemente se hallan otras personas. Por lo tanto existen gran variedad de estímulos a nuestro alrededor. Luces, olores, ruidos, colores, personas, miradas, expresiones, verbalizaciones, acciones, creencias, etc. Algunos de estos estímulos anteceden a nuestro comportamiento y muchos de ellos lo suscitan. Son señales en función de las cuales nosotros reaccionamos según el momento y también de acuerdo con experiencias anteriores. Por ejemplo:» paro ante el semáforo en rojo», «sonrío si me gastan una broma». Asimismo, la expresión de mi pareja en un momento determinado, puede desencadenar una reacción de afecto, desencanto, ira…, y suscitar pensamientos o emociones quizá equivocados (le aburro, ya no le gusto, etc.).

Analicemos nuestro comportamiento y los estímulos que han tenido lugar justo antes o mientras se producía. Aprendamos a observar las señales que provocan determinadas conductas. Esto puede ayudarnos a controlarlas si es preciso, o a atender el mensaje encubierto que el otro nos envía mediante su gesto o postura.

Hay estímulos que inevitablemente producen una respuesta, son los estímulos incondicionados o señales no aprendidas (por ejemplo: si nos golpean la rodilla en el lugar adecuado, nuestra pierna se levanta; es el reflejo patelar). Hay estímulos neutros, son aquellos que por sí mismos no provocan ninguna respuesta específica, pero si lo hacen si se les apareja de forma sistemática y continuada un estímulo incondicionado. Las señales aprendidas son aquellas en principio «neutras» que mediante el aprendizaje se han convertido el señales condicionadas capaces de provocar respuestas condicionadas o aprendidas. Por ejemplo: un caramelo en la boca produce siempre salivación. Si aparejamos ésta secuencia caramelo-salivación con una determinada música, repetidamente, llegará un momento en que la sola presencia de la música puede producir salivación.

El descubrimiento de estos procesos ha puesto de manifiesto que mediante el aprendizaje podemos aumentar la cantidad de señales capaces de controlar el comportamiento.

Tenemos que darnos cuenta que “la observación” es la mejor manera de darnos cuenta que ocurre a nuestro alrededor, si queremos saber las razones, debemos preguntar al que ha producido el comportamiento, la razón de dicha conducta, ya que si no estaremos juzgando dicho comportamiento y es muy probable que estemos usando un pensamiento distorsionado, que se denomina interpretación de pensamiento: “Sin mediar palabra, la persona sabe que sienten los demás y porqué se comportan de la forma en que lo hacen ; en concreto, es capaz de adivinar que sienten los demás respecto a ella”; y en consecuencia actuará hacia esa persona, convencida de la razón que le lleva a esa conducta, de ahí la distorsión. Cuidado entonces con nuestras actuaciones sin antes preguntar, ya que si preguntamos conseguiremos comunicarnos más satisfactoriamente.

LA PAREJA

En la pareja vemos desarrollarse constantemente la expresión de la ambivalencia del deseo. Al hablar de pareja hay que referirse a la relación prolongada en el tiempo, es decir, una relación capaz de poder soportar e intentar superar cualquier conflicto. Y esa unión puede mantenerse a pesar de esas y otras dificultades.

En el momento actual, el marco legal y social ejerce menos influencia en el mantenimiento de la pareja que en décadas anteriores, y por tanto esta necesita apoyarse más en su evolución afectiva para perpetuarse, es decir, en un diálogo auténtico en los planos verbal y afectivo; lo cual hace que la pareja se sienta muy exigida por sus componentes, donde el compañero tiene que ser fuente de gratificación de muchas necesidades.

Este tipo de pareja de larga duración capaz de afrontar y aceptar la agresividad implícita en la relación, se diferencia de la relación breve, que sólo busca la satisfacción inmediata, que se abandona cuando dejan sentir que la relación satisface sus demandas. Por lo tanto, la distinción fundamental no debe ser entre lazos conyugales de los sujetos casados y no casados, sino, una distinción entre un vínculo transitorio y un vínculo duradero.

La pareja como institución está siendo cuestionada desde hace unos años debido, entre otras cosas, a la alta tasa de divorcios. No debemos olvidar, sin embargo, que un altísimo porcentaje de aquellas personas que se divorcian poco tiempo después vuelven a casarse o a vivir en pareja. De los que se divorcian por segunda vez, un alto porcentaje vuelve a casarse (o a vivir en pareja) por tercera vez, ya que los errores cometidos en las relaciones anteriores, se vuelven a cometer, diríamos que el ochenta por ciento de las separaciones se producen por problemas de comunicación en las parejas y el otro veinte por ciento, serían infidelidades, problemas psicológicos de alguno de los dos miembros, adicciones, etc. En este ochenta por ciento, con una terapia de pareja bien estructurada y llevada a cabo, se obtienen unos resultados, francamente buenos en un porcentaje muy alto, ya que aunque se lleve a cabo la separación, las formas y el entender las causas de dicha separación alivia la situación traumática de esta.

La realidad es que la pareja como vínculo de unión entre dos personas continúa y se perpetúa. Ya sea por motivos sociales, económicos y psicológicos, la relación de pareja humana sigue viva y en general los miembros de ella, debido a los diferentes conflictos que en ella surgen y a las diferentes motivaciones, por las cuales dos personas deciden vivir juntas, buscan ayuda.

Realmente no existe una dicotomía entre lo económico y social y la relación de intimidad, dentro de una pareja.

Que ahora se enfatice más lo relacional que lo institucional en la relación de pareja, no significa que esto último no siga teniendo importancia. Por poner un ejemplo, lo vemos en los procesos de separación o divorcio, en los cuales hasta que no se resuelven los aspectos económicos de la separación, no es posible resolver los demás aspectos de la relación, entre ellos, por ejemplo la custodia de los hijos, en la cual lo que debe primar es el bienestar y el menor cambio de hábitos posibles en dicha situación de separación, para los hijos, y están empezándose a valorar más acertadamente que una guarda y custodia compartida es la mejor solución para el bienestar de los hijos , en la mayoría de los casos y apareciendo esos cambios legislativos tan necesarios para desarrollarse óptimamente.

En las parejas, uno no puede no comunicarse. Las personas siempre estamos comunicando algo a través de nuestro comportamiento, nuestro lenguaje no verbal, por ejemplo, si uno llega a su casa y no saluda a su pareja, se sienta delante de la televisión y frunce el ceño permanentemente, está comunicando enfado, disgusto, etc. Se debe cuidar la comunicación verbal tanto como la no verbal, mirar a los ojos, sonreír, buscar el contacto físico, la proximidad y más pautas no verbales que hacen que la comunicación sea más agradable y fluida.

La pareja se entiende como lugar donde se descansa, se obtiene placer, lugar de protección y seguridad frente a las obligaciones laborales y sociales de la vida cotidiana.